Desayuno casero y vistas desde la azotea
Otro de los puntos destacados es el desayuno y la experiencia en la azotea. La primera hora del día se vive con pan y bollos recién traídos del horno, un detalle sencillo pero muy apreciado por quienes disfrutan de la gastronomía local desde primera hora. Además, el espacio en la parte alta del edificio permite contemplar el campanario de la catedral y la basílica de San Nicolás, lo que convierte el desayuno o un rato de descanso en un pequeño mirador sobre el casco histórico de Bari. Según relata ANADEL, “el desayuno fue temprano el último día, con pan y bollos traídos del horno de buena mañana, y las vistas desde la azotea del campanario de la catedral y San Nicolás, son excelentes, para volver”, subrayando la combinación de sabor local y panorámica privilegiada.