Trato cercano y ambiente de pueblo en Bar los Yebras
Más allá de la cocina, el gran valor de Bar los Yebras está en el trato y en ese ambiente de bar de pueblo que parece detenido en el tiempo. Javier, el dueño, recibe a los motoristas “de lo más cortes y amable, como hacía tiempo que nadie trata a nadie”, sin importar que lleguen enfundados en cuero y cordura. Ofrece rápidamente la parte interior del local para que dejen cascos y cazadoras, y su mujer Consuelo completa la acogida con pequeños gestos espontáneos, como servir un caldo caliente sin que nadie lo pida. El local, con aires minimalistas y mesas de vieja madera, es el lugar donde los vecinos se entretienen con eternas partidas de mus, entre botellines y kikos, mientras vuelan los órdagos. Ese ambiente sencillo, cercano y auténtico, junto con la hospitalidad de los propietarios, convierte al único bar de Corpa en un punto de encuentro para viajeros y lugareños, donde uno se siente invitado a formar parte de la vida cotidiana del pueblo aunque solo sea por unas horas.