Decoración cofrade y ambiente único en Bar Garlochí
En Bar Garlochí la primera impresión lo dice todo: por fuera parece más una casa particular que un bar de copas y, al cruzar la puerta, el ambiente sorprende aún más. Los viajeros describen un espacio pequeño y siempre lleno, donde cada centímetro de las paredes está cubierto por imágenes religiosas, cristos, vírgenes, retablos, ángeles y cuadros, presididos por un altar con un ángel lleno de flores a la entrada. Esa mezcla entre bar nocturno y oratorio popular crea un entorno insólito incluso en una ciudad tan cofrade como Sevilla, y convierte la visita en una experiencia casi teatral, ideal para quien busca un local diferente y muy temático dentro de la vida nocturna sevillana.