Ambiente auténtico del bar de los azulejos y su peculiar forma de pedir
En este rincón de la Alameda de Hércules, los viajeros destacan sobre todo el carácter castizo y desenfadado del llamado bar de los azulejos. No se trata de un local sofisticado, sino de un bar de pescaito frito con mucha personalidad, escondido en un pasillo junto a la iglesia de Omnium Sanctorum y conocido en el barrio por su sistema tradicional para gestionar los pedidos. Como comenta rocco cristales, aquí “te apuntan en los azulejos de la pared y cuando salen las raciones te llaman a grito pelao”, una forma tan simple como efectiva que contribuye al ambiente ruidoso y divertido que muchos asocian con Sevilla. Esa mezcla de sencillez, tapas populares y un espacio que se percibe como “el sitio más amplio de todo Sevilla” convierte la experiencia en algo muy local, casi de peña de barrio, ideal para quien busca autenticidad más que formalidades.