Vida cotidiana en las calles sin asfaltar de Asayita
En Asayita la vida se vuelca literalmente a la calle. Las viviendas son mínimas y se usan casi sólo para dormir, mientras que la actividad diaria se desarrolla en las calles de tierra, polvorientas y sin asfaltar. A pesar de la suciedad, el ambiente es muy vivo: gente que pasea, cocina a la puerta de su casa o descansa en el suelo, niños jugando y vecinos conversando. Apenas circulan coches; en su lugar se ven bicicletas con remolque cargadas de productos, lo que refuerza la sensación de ritmo lento y de comunidad que aprovecha cada rincón como espacio social y de trabajo.