Ruido, obras y molestias en los Apartamentos Ambassador
Quien se ha alojado durante una temporada en los Apartamentos Ambassador describe una experiencia marcada por el ruido constante y la falta de tranquilidad. No se trata solo de la típica animación de una zona de playa, sino de una suma de sonidos que terminan resultando agotadores: dentro del apartamento se oyen pasos, voces y muebles arrastrándose de forma continua, mientras que en el exterior se añaden las cajas, carritos y camiones de la cercana empresa de frutas. A ello se superponen obras frecuentes en la zona, con radiales y taladros, y el tráfico de dos carreteras muy próximas, una de ellas adoquinada, que genera un estruendo notable cuando pasan los coches. Esta combinación hace que el descanso sea complicado para quienes buscan un entorno silencioso o relajado, hasta el punto de que una persona llega a afirmar que llevaba dos meses “queriendo salir corriendo de este lugar”.