Antigua pila bautismal por inmersión en Tzintzuntzán y su importancia histórica
En Tzintzuntzán, dentro del templo abierto del conjunto conventual franciscano, se conserva una pequeña pila forrada de piedras que guarda una singularidad notable: es la única pila bautismal por inmersión de toda la República Mexicana. Los viajeros destacan su aspecto discreto y casi humilde, que contrasta con el enorme peso histórico y simbólico que encierra, ligada a los primeros procesos de evangelización de los pueblos purépechas. Como comenta Diana Patricia Montemayor Flores, al contemplarla es fácil imaginar “a los purepechas en pequeños grupos, haciendo fila, acompañados por los religiosos para ser bautizados en esta pila”. Además de su valor espiritual, se menciona un elemento menos conocido y muy relevante desde el punto de vista histórico-sanitario: el hecho de compartir la misma agua en los bautizos contribuyó a la propagación de la epidemia de viruela entre los recién bautizados, un recordatorio de cómo la espiritualidad y la historia de la conquista se entrelazan también con las grandes epidemias que marcaron la región.