Descripción del monumento y entorno urbano de la rotonda del Ancla
El monumento del Ancla de la Esperanza se alza en una rotonda sencilla, casi austera, en la entrada de la barriada Bazán, en un espacio donde antaño hubo un campo de fútbol improvisado. Allí se han colocado dos anclas marineras afrontadas, procedentes de un barco de la Armada española, sobre un lecho de rocas dispuesto de forma desordenada para evocar la tormenta. El entorno es claramente urbano y funcional, rodeado de barrios humildes de pisos de cuatro o cinco plantas y con escasos alicientes turísticos, lo que refuerza el carácter cotidiano y popular del conjunto. El viajero apunta que las señales de tráfico llegan a afear un poco la composición, pero aun así el ancla se mantiene como pieza central que aporta identidad a esta entrada a la zona marinera de San Fernando.