Historia ferroviaria de Acámbaro y la locomotora Fidelita 296
La memoria ferroviaria de Acámbaro aparece como un orgullo compartido. Se recuerda que la ciudad fue una de las principales arterias del ferrocarril en México y que allí se construyó la primera máquina de vapor de Latinoamérica, la célebre Fidelita 296, en junio de 1944. Este pasado industrial y ferroviario sigue muy presente en el imaginario local y se materializa tanto en representaciones frecuentes de la locomotora como en homenajes a sus maquinistas. Un ejemplo emotivo es el adiós al señor David Jasso Ruiz, descrito como uno de los mejores maquinistas, a quien familiares y amigos despiden en el antiguo ferrocarril, hoy convertido en museo. La combinación de historia técnica, identidad obrera y recuerdo personal convierte al ferrocarril de Acámbaro en un símbolo clave para entender el carácter del pueblo.