Arquitectura histórica y curiosa función del Abejero del Capricho
El Abejero del Capricho sorprende por unir una arquitectura muy cuidada del siglo XVIII con una función tan inesperada como la cría y observación de abejas. Los viajeros destacan la estructura peculiar del edificio, con planta octogonal, dos pabellones alargados y una llamativa cúpula escamada que corona el cuerpo central, obra dirigida por el arquitecto Mateo Medina. Más allá de su estética, lo que más llama la atención son esas aparentes casetas o buzones que, en realidad, son “cajitas para que las abejas construyan sus panales que pueden ser cómodamente observados por dentro en plena acción”, un detalle que muchos consideran de lo más curioso y singular dentro del parque de El Capricho. Aunque el interior estuvo antaño decorado con gran lujo, actualmente solo se puede contemplar el conjunto desde el exterior, lo que no impide que se perciba el carácter histórico y la originalidad de esta pequeña joya escondida entre los jardines.