Paseos invernales y paisajes de cencellada en la ribera del Pisuerga
En los meses más fríos, la ribera del Pisuerga puede transformarse en un escenario casi irreconocible. Una viajera relata cómo, durante el invierno de 2012, una intensa cencellada convirtió el paseo en un auténtico bosque encantado, comparable a los paisajes de los cuentos de Hans Christian Andersen. Aquella mañana de enero, pasear junto al río se convirtió en una experiencia casi mágica, realzada por la compañía y por la sensación de estar viviendo un momento efímero pero único. La autora resume esa vivencia al explicar que todo estaba cubierto por la cencellada y que, aunque el fenómeno duró poco, pudo conservarlo para siempre en sus fotografías, una invitación implícita a descubrir la ribera también en invierno y con la cámara preparada.