Arquitectura metabolista y diseño modular de la Nakagin Capsule Tower
La Nakagin Capsule Tower suele atraer a aficionados a la arquitectura que buscan un icono del movimiento metabolista japonés. Los viajeros la describen como un experimento extremo de vivienda mínima, donde Kisho Kurokawa llevó al límite la idea de “industrializar cápsulas de habitación”. El edificio se organiza mediante pequeñas unidades prefabricadas, del tamaño aproximado de un tatami, que se ensamblan como módulos independientes a dos torres de hormigón. Más que un simple bloque de apartamentos, se valora como un manifiesto construido sobre la ciudad del futuro que Tokio imaginaba en los años setenta.